Yo soy un dragón

Muchas veces en nuestro día a día, tanto a niños como adultos nos resulta muy complicado gestionar la ira. Una vez que la emoción nos domina podemos perder el control de nuestras acciones. En el aula muchas veces se dan situaciones que nos ponen furiosos, pero siempre es positivo para el grupo ser conscientes y expresarla de manera constructiva. La agresividad nunca resuelve nada, al revés nos encierra en un circulo vicioso del que es complicado salir.

De la mano de Edelvives, se nos ha dado la oportunidad de conocer está emoción tan común, con un cuento muy breve pero enormemente descriptivo. En Avanza además de la lectura del libro trabajaremos el concepto de la ira con dos actividades complementarias, con un doble trasfondo, animación a la lectura y trabajo con la misma y conocimiento de las propias emociones.

La primera actividad que planteamos en hacer un dragón con material reciclado como el siguiente modelo:

 

La segunda actividad plantea diferentes situaciones y tienen que elegir si es JUSTO o INJUSTO y si ha podido ser el inicio de la historia del cuento trabajado:

  • Te castigan por algo que ha hecho tu hermana
  • No puedes salir a jugar porque no has terminado los deberes
  • Los niños pelirrojos tienen diez minutos más de recreo
  • Solo los alumnos que aprueben pasarán de curso
  • Te quedas sin jugar porque has portado mal
  • Te quedas sin jugar aunque te hayas portado bien

Según estamos leyendo las frases tendremos dos pelotas de papel del mismo tamaño, con varias horas sueltas encima de la mesa, entonces si consideramos que la frase describe una situación en la que nos enfadamos sin tener razón añadimos una hoja a una de las pelotas y si es una cosa por la que nos enfadamos con razón quitamos una hoja a la otra pelota. Al final podemos hablar sobre como nuestros pensamientos nos llevan a hacer la “la pelota de ira” más grande o más pequeña.

Podemos dar pie a hablar sobre estas situaciones y qué hacemos cuando nos enfadamos; gritar, llorar, patalear, no hacer caso…

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Además del cuento mencionado, para trabajar las emociones solemos utilizar como material el libro del Emocionario.